El aloe vera se ha usado a lo largo de la historia de la humanidad, hasta nuestros días, tanto en el tratamiento de enfermedades como en la cura de la piel y el cabello.
En antiguos grabados egipcios aparecen alusiones a la utilización como fuente de salud y bienestar, así Nefertiti y Cleopatra lo incluían en sus tratamientos de belleza.
Aristóteles se lo recomendaba a Alejando Magno para la rápida curación de sus soldados; Marco Polo señalaba su uso habitual en la corte china, como alivio de las dolencias estomacales.
Los indios americanos lo empleaban tanto como acondicionador para el cabello, como para tónico estomacal; en la India está difundido como alivio rápido de irritaciones de la piel; los árabes ven en ella una estimulante loción hidratante.
Posteriormente cayó en el olvido y no es hasta la Segunda Guerra Mundial cuando se redescubre el poder del aloe vera. Los habitantes de Hiroshima y Nagasaki utilizan el aloe para tratar sus quemaduras y se observa que se curaban más rápidamente y en muchos casos, sin señales ni cicatrices.
El aloe vera es un ingrediente utilizado en muchos productos de belleza.
Pentra en las tres capas de la piel: La dermis, epidermis e hipodermis y expulsa las bacterias y los depósitos de grasa que tapan los poros.
Al mismo tiempo, la acción de los nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas, los aminoácidos y las enzimas, estimulan la reproducción de nuevas células, por lo que es un importante regenerador celular, cicatrizante, tonificador y de alta penetración en la piel.
Cuando se usa con regularidad, evita las arrugas prematuras y retarda las propias de la edad. Reduce la media de poros abiertos, y se puede usar bajo el maquillaje, al ser el aloe vera un astringente, ha de usarse con una crema hidratante.
Es un excelente filtro solar de rayos ultravioletas y elimina las manchas causadas por el sol si se usa un largo período de tiempo.
Tiene un efecto balsámico después del afeitado, por su poder regenerador coadyuvando a la limpieza de las impurezas que deja la cuichilla de afeitar.
Igualmente está indicado después de la depilación, pues ayuda a calmar y evita rojeces, granitos y erupciones que se puedan producir.
También es muy efectivo en la prevención de pequeñas estrás en la piel.
Otra acción importante es en el cuero cabelludo para prevenir y curar las enferdedades que puedan aparecer. la psoriasis, las dermatitis de contacto, el exceso de caspa y grasa en el cuero cabelludo.
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viernes, 17 de mayo de 2013
lunes, 31 de agosto de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Jaboneando de nuevo

He estado apartada del mundo del jaboneo, durante mucho tiempo, pero por fin he vuelto. Hoy os dejo uno de los muchos jabones que he hecho últimamente. No había tenido tiempo para hacer las fotografías antes.
Empezamos con un clásico, que me encanta como ha quedado: jabón de caléndula para pieles sensibles. Sólo aceites sin colorantes ni esencias.
lunes, 23 de marzo de 2009
Karité y Frangipani
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Este jabón, que a pesar de no haber quedado como yo quería, sólo de aspecto, huele maravillosamente, aunque para ello he utilizado un FEO, es decir un FO, o fragance oil, o fragancia lamada "Frangipani". Por el alto contenido en karité es un jabón muy, muy hidratante, deja la piel suave, suave.
Contiene:
Aceite de oliva 571 grs.
Aceite de coco 357 grs.
Aceite de almendras 143 grs.
Manteca de karité 357 grs.
Aceite de ricino 71 grs.
Talco, azúcar, sal, seda, raíz de lirio y agua de azahar.
lunes, 9 de marzo de 2009
Reposición de existencias
Este es uno de los jabones que más gustan: el jabón de rosa mosqueta. Es un estupendo jabón facial con efecto exfoliante debido a los escaramujos triturados, que esta vez me han quedado un poquito grueso.
miércoles, 29 de octubre de 2008
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