Continuaremos batiendo hasta que el jabón alcance lo que se conoce como"traza". Sabremos que la mezcla ha alcanzado el punto de "traza" cuando al dejar caer una pequeña cantidad de jabón en la superficie y ésta deja su huella antes de hundirse nuevamente en la mezcla. Aquí el jabón estará listo.
Ahora es el momento de añadir los colorantes, los aceites esenciales. También podremos agregar hojas secas de romero, semillas de amapola, flores de manzanilla, las posibilidades son inmensas.
Nuestra mezcla ya está lista para ponerla en los moldes. Aquí también las posibilidades son numerosas, desde una caja de leche, hasta un molde de madera que hayamos encargado a un carpintero amigo. Cubriremos nuestro jabón con film transparente, el de cocinar, lo envolveremos en toallas o mantas viejas, en un lugar aislado durante como mínimo 24 horas.
Pasado este tiempo sacaremos nuestro jabón de los moldes, los cortaremos y los dejaremos curando en lugar ventilado entre 4 y 6 semanas.
Hay que recordar que el jabón es como el vino, cuanto más envejece mejor calidad tiene.
Para poder empezar en esto de la fabriación de jabón, os dejo una receta sencilla, con ingredientes fáciles de encontrar, a excepción del aceite de coco, que puede encontrarse en farmacias, o si vivís en Madrid en Manuel Riesgo:
- 300 gramos de aceite de oliva;
- 100 gramos de aceite de coco;
- 100 gramos de manteca de cerdo;
- 176,7 gramos de agua y
- 68, 7 gramos de sosa.
Podeís añadir aquellas esencias que más os gusten, entre un 3 y un 4% del total de grasas. Como colarantes naturales podeis utilizar perejil finamente picado, para obtener un bonito color verde, pimento, de la Vera por favor, para un color naranja. En fin que las posibilidades son inmensas, es cuestión de darle al "coco".